31 de marzo de 2005

La gran deuda

Durante mis vacaciones pasadas (febrero del 2005) y sin yo quererlo, me vi involucrado en una serie de situaciones en las cuales no quería estar. Me sentí atrapado, triste, angustiado. Ya no hallaba la hora de volver a Santiago, pero era la primera vez que salía de vacaciones con alguien que no fuera mi familia en mucho tiempo. Pero fue una lata, y eso hizo que mis vacaciones fueran agridulces. Me tocó ser la vara de apoyo de mi mejor amigo, y no es que tenga mala voluntad, pero ¿no sería hora de que las cosas pasen a mi favor y no sea un miserable testigo o respaldo en caso de catástrofe?

Las repercuciones de esos hechos se arrastraron hasta hace poco, y durante ese tiempo sufrí bastante, pero ahora es tiempo del pago. El Karma (me gusta usar ese cliché) me la debe en grande, y con intereses. Ya no le rezo al de arriba porque si no es para cosas académicas y/o laborales, no pesca, como si para lo único que estoy en la tierra fuera eso. Así que solo espero, y mientras más tiempo pasa suben los intereses...

1 comentario:

Carlos Castro dijo...

Amigo... amigo... amigo.. amigo... la vida tiene q recompensarte y lo hará, pero para eso, tienes q ponerte como meta que lo hará y no sentarte a esperarlo. Creo firmemente en el destino y sin duda lo que te ha pasado debe tener una sorpresa mayúscula en algún momento de tus días, pero para llegar a ella tienes que vivir la vida hasta ese momento, dejar de lado un poco las preocupaciones y simplemente ser, existir. Recuerda que esta vida no es la meta, es solo una parte del camino, pero no por eso vas a dejar de vivirla a tope.

Como dicen por ahí, tienes q dejar un poco de lado los sentimientos que sean humanos... un poco de dureza e irracionalidad no le hace mal a nadie.