10 de agosto de 2005

Closure


Un aspecto de mi vida que muy pocos conocen es que antes de ingresar a la Chile, estudié 3 años en la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), entre 1997 y 1999.

Ilusionado entré el primer año al campus Santiago, con la promesa de hacer los demases 5 años en la casa central, ubicada en Valparaíso. El traslado ocurrió el año 1998. Todo bacán. Tenía depto en Viña así que no había mayores problemas, además tenía compañero de cuarto que fue compañero mío de colegio.

Pero los problemas comenzaron el año 1999. Lo mamona que había sido mi transición me dejó marcado y jugó en mi contra. ¿Por qué mamona? Todos los fines de semana los pasaba en Santiago con mi familia, además tenía compañero de pieza que ya conocía, sin contar que el depto no implicaba mayores riesgos porque era de la familia. Todo era demasiado seguro. No había nada de riesgos. Recuerdo haber llamado a mi madre un día desde un teléfono público y decirle "Mamá, quiero volver a Santiago" A LA SEMANA de haber regresado a Viña para iniciar mi tercer año de estudios.

Dejé todo (compañero de cuarto incluido) y volví a mediados de ese año. Apreté el botón de reset. Di la PAA de nuevo, mejoré mis puntajes y quedé en Beauchef. El resto es historia conocida, excepto por un punto.

Es algo que los gringos llaman closure. El cierre definitivo a cierta etapa de la vida de uno. Generalmente se usa para cuando terminas una relación afectiva, pero también aplica a otras cosas. Es cierto que había ido un par de veces a la Casa Central de la UTFSM para pedir mi retiro y los trámites de rigor, pero el closure no lo tuve.

Hasta que un día de vacaciones de invierno del 2004 se me ocurrió pegarme una escapada de un día al metrocomplejo Viña-Valparaíso para relajarme. Me dije a mi mismo: "Mi Mismo, pasemos a la Santa María un rato a cachar cómo anda la cosa por allá". Pasé, miré, no me encontré con nadie, la facultad tenía instalaciones nuevas.

Hasta que en un momento me paré en la terraza. La misma que aparece en la foto. Miré al mar, y me largué a llorar amargamente. "¿Qué mierda hice con mi vida?" dije. Había tirado 3 años de mi vida por la borda y no me había dado cuenta, hasta ese momento.

¿Qué hice con mi vida? Ahora que me doy cuenta, el botón de reset fue una excelente idea. Si me hubiera dado cuenta antes de las cosas tal vez hubiera sido feliz antes. Si miro la persona que soy ahora, los amigos que tengo y las cosas que hago, la verdad es que lo que hice con mi vida no lo tengo 100% claro, pero lo que sí está claro es que es brillante.

2 comentarios:

N. dijo...

Mi niño lindo..

A veces hace falta tirar cosas por la borda, incluso la propia vida, para darse cuenta de que hay que cambiar. A veces los cambios son mas positivos que negativos.

Soy una convencida de que mas vale tarde que nunca. En base a eso te digo que tres años no son nada, comparado con gente que, despues de una vida, se da cuenta que vivio como no queria vivir, con quien no queria vivir y no hizo nada. Simplemente dejo que la vida (como concepto, no como estado biológico) se le escapara de las manos.

Tu tiraste tres. Yo tire 2. Cada uno lo suyo. Es muy complejo que alguien no falle, no somos infalibles, sino humanos de carne y hueso. Con derecho a equivocarnos, arrepentirnos y cambiar.

Barsa, eres un gran hombre ahora. No se como hayas sido antes de que te conociera. Solo sé que eres un gran hombre, un hermano al que adoro y que tiene un lugar ganado en mi corazon.

Se me cuida, y a la tarde jugoseamos los 3 jugosos.

Un beso.

Magda dijo...

Hola!!

Hace tiempo que no me metia por estos lares, ando media alejada ultimamente. Me bajó un sentimiento de egoísmo descriptivo literario que ni te cuento, galla!!

Espero conversemos pronto. Lo vuelvo a escribir, el mechón barsa ya no es un mechón es un "viejón barsa", estás madurito y te ves bien. Suerte guashón.

Besos