17 de agosto de 2005

Ojo con la "Panacea"

Acabo de leer el último artículo de Daniel y me acordé de algo que escribí para el Boletín el año pasado, justamente respecto de ese mismo tema.

Reportaje Denuncia: La Vieja Guardia expande sus tentáculos en el transporte público
by Mechón Barsa, Juicetown correspondent

¿Tú creías que con la implantación del nuevo sistema Transantiago el transporte público iba a mejorar? ¡¡¡OLVÍDALO!!!


Quien escribe viaja todos los días usando metro+micro para trasladarse desde la escuela hasta su casa (y viceversa), y ha sido testigo -y lo más probable que nuestros avezados (y ociosos) lectores también- de varios hechos tanto en el Metro como en el sistema Metrobus (perdón pueh hombre, se me había olvidado pueh que ahora se llama Redbus) que hacen pensar que las viejas malas costumbres de nuestros adorados micreros (SUCK THE WORMS WORLD PARTY los saco-e-weas!!!) no se han acabado, sino que están para quedarse conciudadanos!!! (Chilenos Todos como diría Primo)


¿Creíste que las típicas partidas y chantadas bruscas que fácilmente te hacían volar a través del pasillo terminando incrustado quizás dónde (o en quién) se van a acabar con el plan Transantiago? No sólo puedes ser víctima de eso en el Redbus, sino también en el METRO. ¡¡¡Si, el metro!!! ese medio de transporte que pensabas que era el refugio donde estos piñuflas no podían llegar. O sea, anda agarrándote de inmediato al pasamanos antes de que la wea parta o esté llegando a la estación. Ahora, si eres más barsa (¿y yoris?) al momento de la chantada caes encima de la mina de tu preferencia y te haces el weon ;-)


¿Creíste que las puteadas e insultos del micrero se acabaron? Think again. Los choferes de Redbus también te miran feo cuando pagas escolar, y manipulan los tiempos a su pinta. Hubo una vez en que mostré mi pase para acercarlo a la máquina ultra-high-tech (que dicho sea de paso, anda corriendo a comprarte el Loto si la wea llega a estar prendida) como a las 8 de la noche, el micrero me miró feo y me dijo: “No te puedo dejar usar ese pase” (¿Y éste otro?), a lo que obviamente respondí con voz fuerte: “Sorry, no tengo monedas” y el wea tuvo que aguantarse no más.


Así que, por mucho que la gente de La Moneda trate de desincentivar su uso, empieza a juntarte plata para comprarte tu auto, Perico. Eso sí, todo tiene su trade-off (sorry por el exabrupto industrialoide). Está el riesgo de que, al dejar de caminar, caigas en dietas ficticias (las cuales se convertirán en mito urbano)y eternos paseos a los Chinos...


¿Y qué pasó con el artículo? Los editores de turno me pidieron que escribiera algo, porque se acercaba un deadline para emitir una nueva edición del Boletín, pero después de leerlo, uno de ellos me dice "Puta la weá fome" y no lo pusieron. Tal vez mi talento no sea muy para el paskín, o yo no sea lo suficientemente jugoso. Gracias a Dios y a San Google por mi blog.

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