4 de septiembre de 2005

Décadas

Viña del Mar, 31 de diciembre de 1989.

Estabamos preparandonos para la llegada de 1990. Una nueva década se venía: Los 90's. La alegría de la que tanto hablaban había llegado y teníamos nuevo presidente. Pero la nostalgia me invadía. Ahí estaba, a los 12 años de edad, en la terraza de la casa de una tía, con vista de lujo al mar para ver los fuegos artificiales y pensaba "Se van los 80". Lloraba. Mi madre me consolaba diciendo: "Pero Cristián, los 90 van a ser TÚ década. En esta década vas a cumplir 18, vas a ir a la Universidad, vas a ser grande".

1990 ya había llegado. Los fuegos artificiales tronaban en el cielo sobre la Bahía de Valparaíso. Lo que mi madre no sabía era que su ingenuidad me iba a hacer pagar un precio muy alto.

Los 90's fueron la época de mi adolescencia. Una época oscura, en la que intenté protegerme del mundo en la religión católica, y en la que, aparte de logros académicos, no tuve mayores progresos personales (y eso que nunca tuve diplomas ni nada de eso... hablando de logros académicos). Una prueba fehaciente de ello es que no tengo muchas fotos. Sí, fotos. No tenía muchos amigos que me sacaran fotos. Mejor, así no recuerdo mucho mi época oscura.

Los 80's fueron mi época. Era cabro chico, lo pasaba bien, tenía amigos, mi familia estaba en armonía. La música era genial. Y como en mi familia eran bastante buenos para "burbujear" ni me daba cuenta de las cagaditas que quedaban en el país.

Y llegó el 2000. Partimos mal. Mi (en ese entonces) mejor amigo me caga con la mujer de mis sueños. ¿Dije "partimos mal"? Ahora que aplico la retrospectiva, partimos bien. Me di cuenta que no todo tenía que ser bonito y que no podía caerle bien a todo el mundo ni viceversa.

Entré a Ingeniería en la Chile. Conocí otras realidades que no eran la ABC1 a la que me tenían acostumbrado (siempre he sido más C2 que otra cosa, pero en este país arribista hay que apuntar a ser ABC1). Hay algo más allá que el dogma católico y la manera religiosa de vivir la vida (no se equivoquen: Me dejó mucho, pero me quitó mucho también)

Los 2000s (no hay una manera fija decidida de hablar de la presente década, si no me creen miren esta sección) son mi época ahora. Descubrí que:
  • El "debo" no ocupa el 100% de mi vida. Hacerle espacio al "quiero" es bueno, hace bien, no es el "hedonismo" que los pseudo Opus Dei de mis educadores pretendían hacerme creer que era (y lo lograron por un tiempo)
  • El "ser grande" no se limita a el "ser un ingeniero, ser un profesional" como creen los viejos de uno, sino que es algo que cubre al ser humano completo. El aceptar que uno no es una máquina, es un ser humano, que es un conjunto de emociones y que uno puede sentirse mal y que no es la idea que lo hagan a uno sentrise culpable (más mal aún) por estar mal.
Es el 2005, y siento que mi camino de crecimiento está aproximandose a un punto cúlmine (no confundir con su final). Falta un par de detalles importantes, pero está cerca. Los 2000s son mi época. No me interesa pensar aún en los 2010s. Quedan poco más de 4 años para eso. Mientras tanto soy (casi) feliz.

1 comentario:

Magda dijo...

shesu... no habia cachao que estamos en la mitad de los dos mil osea hasta el 2010 se entiende... cuático.