31 de marzo de 2006

Falta de Cultura

(Transcrito de mi post más reciente en Charchazo a la Mente)

"La gente confunde cultura con arte. Creen que yendo a museos, a exposiciones, a conciertos de música clásica son más cultos. Están equivocados."

Fernando Villegas en "Tolerancia Cero", 19 de Marzo del 2006.

Villegas tiene razón. No por ir a más conciertos, museos, exposiciones o ver el Discovery Channel vamos a ser más cultos. Revisé la Wikipedia y la definición de cultura dice:

"Cultura es todo lo que el ser humano agrega a la naturaleza"

Y mirando el Wikitionary dice:
  • Las artes, costumbres y hábitos que caracterizan a alguna sociedad o nación.
  • Las creencias, valores, comportamiento y objetos materiales que constituyen la forma de vida de un pueblo.
Mi viejo (que proviene de Puerto Natales, dicho sea de paso) dice que muchos de los problemas de la sociedad se producen por falta de cultura. No es suficiente con tener buen liderazgo (eso sobre todo para aquellos que creen que una mujer en La Moneda es la panacea), sino tener cultura, buenas costumbres, decencia.

A continuación les voy a enumerar algunos ejemplos de falta de cultura que se ven cada día:
  • En la panadería del supermercado, cuando los encargados traen pan nuevo, la gente se abalanza sobre él como si nunca hubieran comido pan en sus vidas.
  • Si no asomas el pie para "asustarlos" un poco, los automovilistas no entienden que el paso de cebra implica derecho preferente de paso para el peatón.
  • La gente se abalanza encima de la puerta del metro antes que se abra. "Deje bajar antes de subir", mis pelotas.
  • Ni hablar de los pelotudos que, al llevar la mochila atrás, se la tiran encima a todo el mundo. (*)
  • Y tampoco de los que se sientan en el piso.
  • ¿Cruzar la calle con el semáforo en rojo? ¿A mitad de cuadra? Démosle no más. (*)
  • Y cómo olvidar del clásico de la idiosincracia chilena: Botar basura en cualquier parte, menos en el basurero.
  • Acuerdense de mí: Los frenazos y las malas caras se están pasando al TranSantiago.
  • Pasar a llevar al caminar.
  • Tirar el auto encima.
  • No dar el asiento, ya sea los que tienen el distintivo verde en el Metro, o los naranjos en el TranSantiago, o en el fondo a cualquier persona que lo necesite (embarazadas, lesionados, personas con dificultad para llevar bolsas, etc).
  • Update Reciente: La gente que fuma en sectores de designados como de no fumar (específicamente dentro de ascensores)
Los marcados con (*) son faltas a la decencia en la que yo también caigo (Otra falta de cultura: Tirar caca a diestra y siniestra, y darmelas de blanca paloma)

Miren lo que agregamos a la naturaleza chilenos. Y después queremos buenos líderes?

28 de marzo de 2006

Es sano.

"Hay dos tipos de problemas: Los insolucionables y los que se resuelven solos"
Alejandra "Templaria" Parra, en una conversación vía MSN.

Tengo la pésima costumbre de preocuparme en exceso por los problemas de los demás. Tanto que llega hasta el punto de que me afectan a mí.

Debo tratar de pensar más en mí, y olvidarme un poco de lo que le pasa al resto. Años de haber sido bombardeado por el dogma católico y el haber sido esponjita me dejaron esta carga encima. Todavía no soy capaz de deshacerme de las trancas del resto. Está bien escuchar a la gente y ser bueno con ellos, pero dosificar también es una buena medida. No es bueno hacer propios los problemas de otros.

Puse como nick de MSN la frase "Al diablo" como pensando: "Si lo digo más seguido, a lo mejor puedo deshacerme de esas trancas ajenas que hago mías". La Lin vio eso y me dice: "Di eso pero para callado. A veces ayuda."

Lo probé un par de veces. Parece funcionar. De ahí les cuento como evoluciona.

7 de marzo de 2006

"Los Barsas catárticos favor pasar por el anden 5..." (Epílogo)

"¡¡¡3 veces se ha cambiado de Universidad este weón!!! ¡¡¡Tuve que llevarlo al Club Hípico para hacerle ver que hasta los caballos terminan las carreras!!!"
Coco Legrand, Presentación en el Festival de Viña 2006.

¿Y qué saqué de conclusión de este viaje? ¿Qué pensé durante el viaje?

Resumiendo: No más cinismo. Suficiente de quedarme pegado en el presente y hacerme el weón respecto del futuro. Mis avances en el tema de mi carrera me han permitido pensar, planificar y soñar con mi futuro:
  • Cuando termine Ingeniería Civil en Computación quiero tomar el MTI.
  • Quiero tener un departamento en Viña. Siempre he tenido una relación especial con esa ciudad y no puedo negarlo.
  • Mi carrera ya no va por un tubo, como decía la Ale, sino que va por el resbalín (es más entretenido).
También pensé cosas relevantes a otros ámbitos de mi vida.
  • Que me quede tranquilo, y no piense tanto en las cosas.
  • Ser un "chico bueno" está bien, pero con quien se lo merezca.
  • Si alguien no te aprecia a la primera, no es para tí, sobre todo si eres realmente auténtico. Así de simple.
Y ese fue mi viaje catártico a Viña del Mar. Espero hacer otros, pero me gustaría eso sí en futuras ocasiones ir acompañado, ya sea de polola o grupo de amigos.

Mi próximo viaje sería para la semana de vacaciones de Mitad de Semestre. Hasta entonces, y como decía Edward R. Murrow, "Buenas noches, y buena suerte"

6 de marzo de 2006

about: Barsazo.

"Hay cosas que es mejor no decir, porque la gente que las escucha se enoja, probablemente porque son verdad."
Daniel Pizarro, durante una reunión de emprendimiento.

Barsazo.
  1. m. Dicho expresado por una persona directo de su corazón a su boca, sin aplicar autocensura ni filtros de ninguna especie. Generalmente va acompañado de un completo y total desdén por los sentimientos o pensamientos de los presentes en la conversación.
  2. m. Comentario hecho con rabia y con directa intención de agredir a quien lo escucha.

5 de marzo de 2006

"Los Barsas catárticos favor pasar por el anden 5..." (II Parte)

"Todo ha ido cambiando, te juro."
Coco Legrand, Presentación Festival de Viña 2006.


Salté del borde... a un bote de paseos populares por la bahía de Valparaíso. El andar solo y con plata le permite a uno darse ciertos lujos, como seguir impulsos sin la pre-aprobación ni de los acompañantes ni de su propia "gerencia de administración y finanzas".

La cosa era con guía turístico, quien nos mostraba la bahía y la ciudad, en una hermosa vista panorámica. Ahí se veían las nuevas obras y lo que ha cambiado la ciudad. Han ido apareciendo construcciones nuevas, pero el ambiente no cambia.

Una cosa que llamó la atención es que las tradiciones son lo que aporta el cable a tierra en un mundo tan cambiante. Una mina andaba con su pololo en el bote. Llevaba un ramo de claveles. Yo asumí que su pololo se los había regalado. Cuando de repente se da vuelta y tira los claveles uno por uno al mar, dejando una suerte de estela floreada en el agua. Luego soltó un par de lágrimas.

El paseo terminó, y yo de vuelta al Merval. Simpático el metro (no me canso de mencionar eso), aparte que tiene asientos muy cómodos: ¿Cachan los de los vagones de la linea 4 del metro? Iguales pero más grandes y más mullidos. El destino ahora: Estación Portales y la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM).

La otra vez fui a cerrar un capítulo, a llorar la pena. Esta vez era distinto. Quise ver cómo estaba el campus (que es lo más hermoso que he visto en mi vida) y pensé en tomarme una pequeña revancha: Me llegó un dato de que la UTFSM dicta un Magister en Tecnologías de la Información. Quise averiguar más acerca del tema. Me fascinó la idea, para cuando termine mis estudios en la Chile. Sobre todo porque tienen algo que ellos llaman "Modalidad Ejecutiva": Las clases son los viernes en la tarde y los sábados todo el día, una vez al mes. Pragmáticos como siempre los cabros de la UTFSM.

Después fui a la terraza (ubicada como a 50 mt. sobre el nivel del mar) a mirar la bahía del Valparaíso. Una linda vista, la cual fue maravillosamente complementada con el tema "Enjoy the Silence" de Depeche Mode, sacado de mi banda sonora portátil.

Vuelta al Merval. Esta vez el viaje era hasta estación Mirador, para luego iniciar una de mis ya mundialmente famosas mega-caminatas. Ésta empezó en el Reloj de Flores y, recorriendo el borde costero, terminó en calle 15 Norte.

Me senté a descansar en una banca detrás de los edificios lujosos (y están construyendo más) que hay allá, cuando un obrero me dice ¿Puede ir más allá por favor, que vamos a detonar? Me fui a distancia segura, palco privilegiado, y 3 explosiones removían la roca, haciendo temblar los ventanales de los edificios cercanos, cuyo reflejo se veía moverse en la calle.

Después del espectáculo, y como Mechón Barsa de Mármol, fui al Mall, a hacer hora hasta aprox. las 8:30 de la noche, hora de la puesta de sol. Volví a la playa El Sol a mirarla y a pensar en muchas cosas, las cuales plasmaré al final de la historia.

Volví a Rodoviario en micro, compré un par de jugos y tomé el bus. En el último asiento, alejado de la gente, terminé mi viaje leyendo un capítulo de "El Chile que NO Queremos", gentileza de Daniel.

Sabiduría del Gurú.

Cuando el chileno aprenda que la palabra aparentar tiene más letras que la palabra ser, va a empezar a ser más feliz.
Sea de verdad.


3 de marzo de 2006

"Los Barsas catárticos favor pasar por el anden 5..." (I Parte)

"El chileno no es de salir solo a entretenerse, el chileno no tiene el concepto de la entretención en forma singular. El chileno para entretenerse tiene que salir en atados, en cardúmenes, en paquetes, en arrollados de weones."
Coco Legrand, "No Vote por mí"

Tal y como lo había hecho el año pasado, con resultados catárticos también, decidí cerrar el verano y darme mis segundas vacaciones marginales del 2006: Agarré mis monos y me pegué el pique a Viña por el día.

La partida era como siempre: Conexión micro-metro hasta Pajaritos. La gente me miraba raro porque iba cagado de la risa. ¿A qué imbécil se le ocurre ir por el metro riéndose, si la idea es andar con car'e culo? Al imbécil que va escuchando el mp3 de la presentación de Coco Legrand en Viña 2006 en su iPod Shuffle.

Harto cómoda la cuestión. Pagué mi pasaje (ida y vuelta), me subí y ni siquiera me di cuenta cuando llegué al enlace Las Palmas a la entrada de Viña. En un año ya tenían autopistas TAG-style ("Mismo, la modernidad ya llegó a Viña" me decía a mi mismo).

Al llegar, quise pegar una visita a mi antiguo departamento, en el sector de San Martín con 6 Norte. Saludé a los mayordomos que me vieron crecer. Casi no me reconocen. El patio donde jugaba cuando chico no existe.

Pero ahí fue cuando me llegó: Mi primer atisbo de catarsis. Ya es tiempo de planear alguna cosa para el futuro, aunque sea sueño y no se concrete. Me gustaría tener un departamento en Viña.

Luego fui a mirar el mar. Bellísimo para variar. La Avenida Perú tiene un aire muy especial. Recordé cuando, mientras estudiaba en la U. Santa María, todas las noches iba como a la 1 de la mañana a mirar el mar a las rocas de la Av. Perú.

En ese minuto recordé que de las fatídicas vacaciones de la Ale con su familia, recordó como hecho bueno de ese viaje cierta pizzería ubicada en calle Valparaíso. Vamos para allá. La Pizzería aquella ofrecía también calzone con queso y camarones. Quise recordar mis vacaciones con la camarilla boletinera en Pichilemu (por unas empanadas muy ricas que venden allá) y me comí uno de esos.

Después quise aprovechar de ir a Valparaíso. Y aprovechemos de conocer el nuevo metro que tienen allá. De partida fue casi como de charchazo en la cabeza ver que la linea del tren que pasaba por Viña la hundieron en el sector entre Playa Abarca y Rodoviario y la hicieron subterránea. El Merval (así se llama) funciona con tarjetas Multivía-style, igual que acá en Santiago. Le encontré 2 diferencias destacables al Merval con el Metro de Santiago:
  • Pasas la tarjeta por el torniquete cuando entras al metro y cuando sales del Metro.
  • Las puertas no se abren automáticamente cuando el tren se detiene: Tienes que apretar un botón verde para abrirlas.
Emprendí el viaje al puerto. Miraba el paisaje. Ha cambiado un poco, pero no en su esencia. Está más moderno. Con toda esta locura del Bicentenario se están armando muchas cosas bonitas en Valparaíso, entre ellas varios paseos peatonales por el borde costero.

Llegué a Plaza Prat para contemplar el monumento a los Héroes de Iquique. Bellísimo. Y luego pasé al puerto mismo. Miré un poco de artesanía, vi un buque atracado lleno de containers de la empresa donde trabaja mi vieja, y me acerqué al borde a mirar al mar de nuevo.

Y, sin más ni más, seguí un impulso, y salté del borde.