3 de marzo de 2006

"Los Barsas catárticos favor pasar por el anden 5..." (I Parte)

"El chileno no es de salir solo a entretenerse, el chileno no tiene el concepto de la entretención en forma singular. El chileno para entretenerse tiene que salir en atados, en cardúmenes, en paquetes, en arrollados de weones."
Coco Legrand, "No Vote por mí"

Tal y como lo había hecho el año pasado, con resultados catárticos también, decidí cerrar el verano y darme mis segundas vacaciones marginales del 2006: Agarré mis monos y me pegué el pique a Viña por el día.

La partida era como siempre: Conexión micro-metro hasta Pajaritos. La gente me miraba raro porque iba cagado de la risa. ¿A qué imbécil se le ocurre ir por el metro riéndose, si la idea es andar con car'e culo? Al imbécil que va escuchando el mp3 de la presentación de Coco Legrand en Viña 2006 en su iPod Shuffle.

Harto cómoda la cuestión. Pagué mi pasaje (ida y vuelta), me subí y ni siquiera me di cuenta cuando llegué al enlace Las Palmas a la entrada de Viña. En un año ya tenían autopistas TAG-style ("Mismo, la modernidad ya llegó a Viña" me decía a mi mismo).

Al llegar, quise pegar una visita a mi antiguo departamento, en el sector de San Martín con 6 Norte. Saludé a los mayordomos que me vieron crecer. Casi no me reconocen. El patio donde jugaba cuando chico no existe.

Pero ahí fue cuando me llegó: Mi primer atisbo de catarsis. Ya es tiempo de planear alguna cosa para el futuro, aunque sea sueño y no se concrete. Me gustaría tener un departamento en Viña.

Luego fui a mirar el mar. Bellísimo para variar. La Avenida Perú tiene un aire muy especial. Recordé cuando, mientras estudiaba en la U. Santa María, todas las noches iba como a la 1 de la mañana a mirar el mar a las rocas de la Av. Perú.

En ese minuto recordé que de las fatídicas vacaciones de la Ale con su familia, recordó como hecho bueno de ese viaje cierta pizzería ubicada en calle Valparaíso. Vamos para allá. La Pizzería aquella ofrecía también calzone con queso y camarones. Quise recordar mis vacaciones con la camarilla boletinera en Pichilemu (por unas empanadas muy ricas que venden allá) y me comí uno de esos.

Después quise aprovechar de ir a Valparaíso. Y aprovechemos de conocer el nuevo metro que tienen allá. De partida fue casi como de charchazo en la cabeza ver que la linea del tren que pasaba por Viña la hundieron en el sector entre Playa Abarca y Rodoviario y la hicieron subterránea. El Merval (así se llama) funciona con tarjetas Multivía-style, igual que acá en Santiago. Le encontré 2 diferencias destacables al Merval con el Metro de Santiago:
  • Pasas la tarjeta por el torniquete cuando entras al metro y cuando sales del Metro.
  • Las puertas no se abren automáticamente cuando el tren se detiene: Tienes que apretar un botón verde para abrirlas.
Emprendí el viaje al puerto. Miraba el paisaje. Ha cambiado un poco, pero no en su esencia. Está más moderno. Con toda esta locura del Bicentenario se están armando muchas cosas bonitas en Valparaíso, entre ellas varios paseos peatonales por el borde costero.

Llegué a Plaza Prat para contemplar el monumento a los Héroes de Iquique. Bellísimo. Y luego pasé al puerto mismo. Miré un poco de artesanía, vi un buque atracado lleno de containers de la empresa donde trabaja mi vieja, y me acerqué al borde a mirar al mar de nuevo.

Y, sin más ni más, seguí un impulso, y salté del borde.

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