29 de junio de 2006

Seguridad ISO 9000

"Pagamos día a día nuestros impuestos para que el sistema funcione, para que los carabineros sean eficientes en las detenciones de los delincuentes, que los fiscales actúen con celeridad, que los jueces de garantía apliquen el máximo de la ley, que el poder legislativo corrija los errores de procedimiento penal y que el gobierno evalúe la GESTIÓN de todos ellos en forma periódica y que esa información sea PÚBLICA!!!"
Gonzalo Fuenzalida, líder del Movimiento Víctimas de la Delincuencia.

Para nadie es secreto de que el flagelo de la Delincuencia es un tema de la máxima importancia. Todos los días vemos crímenes cometiéndose, y el fenómeno de la "puerta giratoria": Los delincuentes son condenados a penas para la risa, y salen en 2 días. Por si fuera poco, los jueces (y las leyes) protegen al delincuente y dejan al ciudadano honesto en total desprotección.

Personalmente, soy un convencido de que los gobiernos de la Concertación, en un afán de desmarcarse de las políticas represivas aplicadas durante el régimen militar, han suavizado las políticas de seguridad ciudadana. Desde que se derogaron medidas como la pena de muerte o la detención por sospecha, Chile se ha convertido en un paraíso de lanzas, violadores, asesinos, narcotraficantes, estafadores y pedófilos.

Por eso, en el momento en que Gonzalo Fuenzalida apareció en televisión llamando a una manifestación, posterior al brutal asalto del cual fue víctima en su propia casa, yo dije: "Este es un tipo que sabe de lo que habla. Ésta es la clase de gente que vale la pena en este país. En un país en que nos quedamos callados y nos tragamos las desgracias que nos pasan, es hora de patalear un rato."

Comentario aparte merece el actual Subsecretario del Interior, Felipe Harboe. Este personaje añade un "valor agregado" a un cargo cuyo poseedor tradicionalmente tapa el sol con un dedo y dice que "todo está de maravillas". Aparte de eso, el tipo cree que la sensación de inseguridad generalizada que hay en el país es culpa de la prensa. Como si los reporteros salieran con pistolas a la calle. Como si los camarógrafos llevaran droga en sus cámaras para venderla. He visto gente estúpida, pero este personaje se lleva el premio. Si hasta en los noticiarios ahora le echan en cara de que la situación de inseguridad en la que vivimos es real, día a día.

Pero hay algo de lo que Gonzalo dice que me llamó la atención. Todos esos ramos de gestión que tengo que tomar en la Escuela sirven de algo. Lo que Gonzalo quiere, cuando habla de gestión de la seguridad es algo muy simple: Este país necesita lo que yo conozco como "Seguridad ISO 9000".

Es un comcepto muy simple. De acuerdo a la International Standarization Organization1:

La familia ISO 9000 está principalmente preocupada de la "gestión de la calidad". Esto significa lo que la organización hace para cumplir:
  • Los requerimientos de calidad del cliente, y
  • Requerimientos de regulación aplicables, mientras apunta a
  • Mejorar la satisfacción del cliente, y
  • Lograr una continua mejora de su funcionamiento en pro de esos objetivos.
En el fondo, es eso lo que queremos. Alguna vez yo hablaba de que somos clientes del Estado Chileno. Actuemos como tales y demandemos calidad de servicio al "monopolio" que tenemos.

1.- Fuente: "ISO 9000 and ISO 14000 in brief", Sitio Web ISO.

22 de junio de 2006

La solución Shakesperiana a los problemas.

En algún momento de abril-mayo del año pasado, estábamos con Daniel esperando sentados en la estación del Metro Plaza de Armas, en una de esas conversas precursoras de nuestras famosas tertulias junto a un café servido por alguna hermosa barista.

En eso estábamos cuando ideamos "La solución Shakesperiana a los problemas".

Me fascina Shakespeare. Sus obras son hermosas. Existen muchos (especialmente entre la Vieja Guardia) que recitan sus monólogos o dichos (cómo olvidar la primera escena, tercer acto de Hamlet). Los valores y la emoción que transmiten sus obras son inigualables. Y haciendo gala de una insipiente ironía, llegamos a la conclusión de que la solución shakesperiana a los problemas es la muerte: Matar a alguien o suicidarse.

Siempre la solución en las obras de Shakespeare es la muerte. Sólo fíjense en estos ejemplos:
  • En "Romeo y Julieta", como no dejaban a los amantes pololear tranquilos, decidieron suicidarse.
  • En "Otelo", cuando éste creyó que Desdémona le puso el gorro, la mata primero y se suicida después al darse cuenta que Yago lo hizo gil.
  • En "Macbeth", por "celos profesionales", Macbeth mata al rey y luego a su compadre Banquo y al hijo de éste por verlos como amenazas a su futuro reinado.
  • Y en Hamlet (la clásica):
    • Hamlet mata a su suegro Polonio por copuchento.
    • Ofelia, su polola, se suicida al enterarse que Hamlet se volvió loco.
    • Por matar a su padre y pretender matarlo a él también, Hamlet mata a Claudio no sólo con la espada envenenada, sino que también haciéndolo tomar vino envenenado.
    • Horacio, el mejor amigo de Hamlet, al ver que se está muriendo por envenenamiento, pretende suicidarse también.


Y ahí empezaron las propuestas:
  • Si te echas un ramo, mata al profesor, luego al auxiliar y después te suicidas por la pena.
  • Si tu polola te pone el gorro, la matas a ella y luego, "por alcance" matas al patas negras.
Tarea para los lectores: Piensen en más "Soluciones Shakesperianas".

21 de junio de 2006

Tradiciones Bloguísticas Republicanas II

La vez anterior era todo tristeza, pero el ser humano es un vaivén de emociones (by the way, I AM a better man now). Ahora se viene una nueva letra de canción, pero esta vez dedicada al Gobierno a.k.a. Tía Michelle y sus Boys (y Girls, por si alguna feminista energúmena y desbalanceada hormonalmente lee este blog).

El Costo de la Vida (Juan Luis Guerra)

El costo de la vida sube otra vez
el peso que baja, ya ni se ve
y las habichuelas no se pueden comer
ni una libra de arroz, ni una cuarta e café
a nadie le importa qué piensa usted
será porque aquí no hablamos inglés

Ah, ah es verdad
do you understand? Do you, do you?

Y la gasolina sube otra vez
el peso que baja, ya ni se ve
y la democracia no puede crecer
si la corrupción juega ajedrez
a nadie le importa qué piensa usted
será porque aquí no hablamos francés

Ah, ah vous parlez?
ah, ah non, Monsieur

¡Eh!...

Somos un agujero
en medio del mar y el cielo
quinientos años después
una raza encendida
negra, blanca y taína
¿pero quién descubrió a quién?

Ay, el costo e la vida
eh, ya ves, pa' arriba tú ves
y el peso que baja
eh, ya ves, pobre ni se ve
y la medicina
eh, ya ves, camina al revés
aquí no se cura
eh, ya ves, ni un callo en el pie

Ay, ki-iki-iki
eh, ya ves, ay ki-iki-é
y ahora el desempleo
eh, ya ves, me mordió también
a nadie le importa, no
eh, ya ves, pues no hablamos inglés
ni a la Mitsubishi
eh, ya ves, ni a la Chevrolet

La corrupción pa-arriba
eh, ya ves, pa-rriba tú ves
y el peso que baja
eh, ya ves, pobre ni se ve
y la delincuencia
eh, ya ves, me pilló esta vez
aquí no se cura
eh, ya ves, ni un callo en el pie

Ay, ki-iki-iki
eh, ya ves, ay ki-iki-é
y ahora el desempleo
eh, ya ves, me mordió también
a nadie le importa, no
eh, ya ves, pues no hablamos inglés
ni a la Mitsubishi
eh, ya ves, ni a la Chevrolet

¡Oye!

La recesión pa-rriba
eh, ya ves, pa-rriba tú ves
y el peso que baja
eh, ya ves, pobre ni se ve
y la medicina
eh, ya ves, camina al revés
aquí no se cura
eh, ya ves, ni un callo en el pie

Ay, ki-iki-iki
eh, ya ves, ay ki-iki-é
y ahora el desempleo
eh, ya ves, me mordió también
a nadie le importa, no
eh, ya ves, pues no hablamos inglés
ni a la Mitsubishi
eh, ya ves, ni a la Chevrolet

16 de junio de 2006

La Trilogía de las Lágrimas: Trade-Off.

11 de Septiembre del 2003.

Mi papá nos congrega a mis dos hermanos y a mí en la pieza de uno de ellos.

"Chiquillos, el tata está mal. De hecho dijeron en el hospital que es bastante probable que no pase de esta noche."

Hacía bastante rato que estabamos con la idea de que mi abuelo materno iba a morir. De hecho llegué a pensar que era lo mejor que podía pasarle. Peleas familiares internas, una salud muy deteriorada. No era vida la que estaba llevando.

A la mañana siguiente, despierto con una bajada estrepitosa desde el segundo piso por la escalera. Era mi madre, que entre sollozos decía: "¡¡¡NO VOY A LLORAR, NO VOY A LLORAR!!!". Sin yo estar demasiado convencido, le dije "No digas estupideces" mientras la abrazaba junto a mis hermanos.

Velatorio. Capilla de la Catedral Castrense. 13 horas.

Llegamos con mi familia. Habían unas cuantas tías. Mi viejo, sabiendo mi historial de represión emocional, me dice: "Si vas a llorar, hazlo. No guardes tu pena". Ingenuamente pensé que esas palabras eran innecesarias.

Al ingresar a la sala, el féretro estaba cubierto por la bandera chilena. Mi abuelo era médico del Ejército y Coronel, por lo tanto el protocolo militar exigía eso. Sólo mirar esa escena, sin necesidad de mirar por la ventanilla, sin necesidad ni siquiera de acercarme, fue suficiente para echar por tierra mi ingenuidad. Mirar por la ventanilla a mi abuelo pálido no hizo más que acentuar la pena, la tensión facial y el llanto.

Al día siguiente, misa, y luego el entierro en el Parque del Recuerdo junto a mi abuela materna. Dije una doble elegía. Por mis dos abuelos, ya que mi abuela había sido enterrada 16 años antes, sin yo estar presente. Esa pena me la arrancaron. El resto de la gente dijo sus palabras.

Finalmente, un encargado apretó un botón, y las correas comenzaron a moverse. El féretro bajaba. Y mis ojos emularon esa imagen del ángel en las antiguas monedas de 10 pesos. Y lloré como no lo había hecho durante 16 años. Las miradas de algunos miembros de mi familia que no veía hace años decían "Pero qué vergüenza, un hombre de 25 años llorando como si fuera una guagua". No me importaba. Incluso mis hermanos se unieron a mi llanto.

Esa noche me fui a la cama con la sensación de que el Barsita chico había renacido. Había recuperado la capacidad de expresar una emoción muy importante. Ése era mi trade-off. Había perdido a un ser querido, pero recuperé la pena, y eso significó para mí una enorme alegría.

15 de junio de 2006

La Trilogía de las Lágrimas: Llanto Perdido.

Habían pasado aproximadamente 2 meses desde que había comenzado mi proceso de psicoterapia. Aún me ponía nervioso en los carretes. Aún tenía las trancas que tenía al principio. Pero estaba motivado. Mi salud mental era mi motivación. "Seguiré yendo a las sesiones. Confiaré."

Hasta que recibí una noticia. Una mujer a quien yo quise mucho como amiga, y en quién tenía puestos intereses afectivos, comenzó a andar, y en forma casi fulminante a pololear con otro tipo, a menos de una semana de haberme rechazado.

Al día siguiente me encontraba en el patio de la Escuela. Específicamente en la terraza. Y me puse a pensar en el hecho. Y esos pensamientos eran condimentados con los anteriores desencuentros amorosos que tuve. Tensión en la cara, en particular en el área cercana a los ojos.

Nueva sesión de terapia en el Servicio Médico de Alumnos:
  • ¿Y qué cuentas, Cristián?
  • Nada mucho, excepto un incidente afectivo.
  • ¿Qué pasó?
  • Nada, que una amiga me rechazó y luego se metió con otro tipo.
  • ¿Y cómo te sentiste?
  • No le di demasiadas vueltas, hasta anteayer, que estaba en el patio de la Escuela pensando en eso.
  • ¿Y cómo estabas en ese minuto?
  • Con la cara tensa.
  • ¿Tenías pena?
  • Si... igual.
  • ¿Lloraste?
  • No.
  • ¿Por qué no?
  • Porque no era ni el momento ni el lugar.
  • ¿Pero cómo, si sentías pena?
  • No pues. Estaba en medio de la Escuela. Aparte que ya estoy grandecito como para andar llorando por ahí.
  • Que seas grandecito no significa que no sientas pena, ni que no puedas llorarla. Tienes que expresarla. Y eso de que "no es el momento ni el lugar"... las emociones no reconocen momentos ni lugares. Hay que sentirlas y expresarlas.
La había olvidado. La había perdido. De tanto reprimir el llanto en ocasiones que lo ameritaban, había perdido mi capacidad de llorar. Y había pasado tanto tiempo que ni siquiera recordaba cuándo fue.

14 de junio de 2006

La Trilogía de las Lágrimas (Barsichology Series)

Siempre se nos dijo desde chicos que los hombres no lloran. Aún recuerdo que para el funeral de mi abuelo, algunos miembros de mi familia me miraban feo porque descargaba la pena por mi pérdida. Incluso mi propio padre (biológico) me criticaba por hacerlo. ¿Qué provoca eso? Que a uno le de vergüenza hacer algo tan... básico. Digo básico como de la base, de cuando se es cabro chico y cuando a uno le daba pena descargaba lágrimas sin vergüenza.

Así que ahí van: Las 3 reglas del llanto. Cuesta seguirlas, pero al menos tenlas en cuenta.
  • En cualquier momento: No hay un "momento adecuado" para llorar. Cualquiera sirve... la pena puede aparecer incluso de repente, sobre todo en casos en los cuales se ha reprimido durante un buen período de tiempo.
  • En cualquier lugar: En el baño, en la cama, en la calle... para un rato lo que estés haciendo, date un espacio y llora.
  • Por cualquier razón: La emoción humana no conoce lógica. Puedes llorar porque tu pareja te pateó como puedes llorar por el pájaro muerto que encontraste tirado en la calle.

2 de junio de 2006

Comentario Musical

Olvídense de Los Beatles, Britney Spears, Madonna, Led Zepellin, Backstreet Boys, etc.

El artista más popular del mundo se llama "Intérprete Desconocido". Su álbum "Álbum Desconocido" ha roto todos los records. El disco de diamante queda chico para el reconocimiento que merece esa grabación.

Todas las canciones de ese álbum son extremadamente populares. Todo el mundo las tiene. En particular, a mí me gustan "Pista 3", "Pista 7" y "Pista 11". Son verdaderos temazos.