15 de junio de 2006

La Trilogía de las Lágrimas: Llanto Perdido.

Habían pasado aproximadamente 2 meses desde que había comenzado mi proceso de psicoterapia. Aún me ponía nervioso en los carretes. Aún tenía las trancas que tenía al principio. Pero estaba motivado. Mi salud mental era mi motivación. "Seguiré yendo a las sesiones. Confiaré."

Hasta que recibí una noticia. Una mujer a quien yo quise mucho como amiga, y en quién tenía puestos intereses afectivos, comenzó a andar, y en forma casi fulminante a pololear con otro tipo, a menos de una semana de haberme rechazado.

Al día siguiente me encontraba en el patio de la Escuela. Específicamente en la terraza. Y me puse a pensar en el hecho. Y esos pensamientos eran condimentados con los anteriores desencuentros amorosos que tuve. Tensión en la cara, en particular en el área cercana a los ojos.

Nueva sesión de terapia en el Servicio Médico de Alumnos:
  • ¿Y qué cuentas, Cristián?
  • Nada mucho, excepto un incidente afectivo.
  • ¿Qué pasó?
  • Nada, que una amiga me rechazó y luego se metió con otro tipo.
  • ¿Y cómo te sentiste?
  • No le di demasiadas vueltas, hasta anteayer, que estaba en el patio de la Escuela pensando en eso.
  • ¿Y cómo estabas en ese minuto?
  • Con la cara tensa.
  • ¿Tenías pena?
  • Si... igual.
  • ¿Lloraste?
  • No.
  • ¿Por qué no?
  • Porque no era ni el momento ni el lugar.
  • ¿Pero cómo, si sentías pena?
  • No pues. Estaba en medio de la Escuela. Aparte que ya estoy grandecito como para andar llorando por ahí.
  • Que seas grandecito no significa que no sientas pena, ni que no puedas llorarla. Tienes que expresarla. Y eso de que "no es el momento ni el lugar"... las emociones no reconocen momentos ni lugares. Hay que sentirlas y expresarlas.
La había olvidado. La había perdido. De tanto reprimir el llanto en ocasiones que lo ameritaban, había perdido mi capacidad de llorar. Y había pasado tanto tiempo que ni siquiera recordaba cuándo fue.

1 comentario:

De Viña al mundo dijo...

Muy emotivo tu relato. hace un mes viví una situación similar con mi abuela... mi querida abuela. Las lágrimas no averguenzan... averguenzan quienes se burlan de la emoción de los demás