11 de abril de 2007

Molestias (no tan) insignificantes.

Hoy ocurrieron un par de situaciones que me hicieron recordar que hay cosas que me molestan pero que al resto de la gente no. ¿Hipersensibilidad? ¿Intolerancia? Incluso recuerdo el comic que uno de los editores del Boletín SEI publica en las ediciones del paskín, llamado "El Intolerante", que es capaz de tomar un martillo y reventarle la cabeza a quienes osan desatar su furia con pequeñas molestias.

No digo que sacaré el martillo, pero sí despotrico a destajo cuando ocurre alguna de las siguientes situaciones:
  • Cuando alguien llama quien va manejando en el auto en el que voy, y, a pesar de que le dice "Mira, aquí estoy, manejando" quien llama no tiene la decencia de colgar, dado que hablar por celular es una conducta riesgosa.
  • Cuando alguien se sube al ascensor en el primer piso... para ir al segundo (y viceversa, alguien se sube en el segundo piso para ir al primero). Sedentarios frescos de raja.
  • Cuando, al hacer el trasbordo entre la linea 1 y la linea 4 del Metro me topo con el corral de gente y los Pikachú arriándonos. Generalmente reacciono haciendo ruidos de animales de granja.
  • Cuando hay gente que paga con cheque o con tarjeta de crédito en la caja expreso del supermercado.
  • Cuando gente que no va a las cátedras de un ramo hace preguntas de cosas que ya vimos (y entendimos) durante la clase auxiliar. Tengan al menos la decencia de preguntar cuando termine la clase, o mejor aún, ¡¡¡vayan a la cátedra!!!
  • La gente que al llegar el tren del Metro se abalanza sobre las puertas como si nunca en su vida se hubieran subido a uno.
Si quiere, postee los suyos.