15 de octubre de 2007

La prueba del mafioso.

Anoche fui a carretear con unos amigos, y mientras iba en camino me topé con que no me quedaba "del sucio y vil", así que pasé a un local de estos de servicentro a sacar. Habían dos cajeros automáticos. Me puse en una de las colas, y en el cajero correspondiente a la otra no quedaba plata, y el mensaje le salió a una dama que estaba ahí con sus amiguis. Caballerosamente le cedí mi puesto en mi fila. La tipa sacó su plata y se fue, ante lo cual yo inserté mi tarjeta y comencé a digitar mi clave secreta.

Ahí recordé la película "A Bronx Tale" con Robert De Niro. En esta película, ambientada en el Bronx de los años 60, el hijo del personaje de De Niro, Calogero, se enamora de Jane, una chica de color (algo muy mal visto en un barrio italiano), y a la vez es muy amigo del jefe de la mafia local, Sonny (lo cual enerva a su padre).

Un día, después de prestarle su auto a Calogero para su cita con Jane, Sonny le propone una prueba:

Escucha. La pasas a buscar, bien? Al bajarte del auto, ponle pestillo a ambas puertas. Pásala a buscar y llévala al auto. Saca la llave, y ábrele la puerta. La dejas entrar y cierras la puerta. Entonces, date la vuelta por detrás del auto y mira por la ventana de atrás. Si no extiende su brazo para abrirte el pestillo, patéala.

Es poco probable que esa prueba sea posible de hacer hoy en día, dado que existe la tecnología del cierre centralizado. Pero cualquier prueba que permita determinar si una mina es capaz de pensar en alguien más y no sólo en si misma, sirve perfectamente para determinar si vale la pena o no.

¿Y cómo fue que me acordé de esa escena mientras estaba en el cajero automático? Simple, al irse la mina no me dio ni las gracias.

7 de octubre de 2007

Mi falta de visión.

Quiero, con este post, pedir disculpas públicamente al Gobierno. Mi absoluta falta de visión y mis críticas absolutamente faltas de criterio y excesivas respecto del plan estrella de transporte público es evidente para mi ahora, y es momento de ser correcto y compensar como se merece a la administración, tanto actual, como anterior.

Verán. Más de alguno se preguntará por qué hablo de falta de visión. Resulta que el Transantiago no es un plan de transporte público. Es un plan de salud pública y bienestar.

"¿Salud pública? Ahora sí que Barsa perdió la cabeza" dirán varios. Pero es verdad. Y les voy a demostrar, con algunos puntos simples, por qué el Transantiago es un plan de salud pública y bienestar:
  • El viajar de pie significa un aumento en la resistencia física.
  • El soportar tanto rato sin que la micro pase, junto con las esperas durante los trasbordos significan una mejora en la resistencia mental.
  • Es importante resistir al calor, sobre todo con el calentamiento global y el verano que se avecina. Por eso el pasar tiempo en un Metro lleno de gente potencia la resistencia al calor.
  • El Transantiago sirve para combatir la flojera que es parte de nuestra idiosincrasia: ¿Han visto a la gente que no entra a los vagones del Metro porque simplemente no hay asientos disponibles?
  • ¿La micro no pasa? Camine. Corra. Trote. Mueva su trasero, baje de peso y siéntase mejor.
¿Se le ocurre a Usted, amigo lector, alguna otra razón por la cual el Transantiago es un aporte para la salud y el bienestar público? Compártala con el BarsaLOG.

2 de octubre de 2007

"Wena Naty", o la pérdida de la inocencia de las TI

Hace poco me llegó por un foro amigo el dato de un video en donde aparece una adolescente haciéndole sexo oral a un compañero de colegio. El video es grabado por otro estudiante con la cámara de un celular.

Aparte de la risa que me causó la frase repetitiva que le da el título al video, éste llega como confirmación de lo que pensaba hace meses: La tecnología como instrumento para conectar personas, pero también para hacerles daño.

Hoy en día, el contenido está dejando de ser vertical. Ahora se crea contenido por parte de las personas y para las personas. Publicar texto, fotos, audio y video es fácil y económico. Hasta el punto que mucha gente desconoce el potencial de mal uso que puede generar. A Naty la echaron del colegio. En Estados Unidos ya se googlea1 el nombre de un potencial candidato a un empleo para ver si ha protagonizado algún hecho vergonzoso, o ha posteado algo en su blog que no le guste a la compañía. Incluso ya salió el término "cyberstalking", que se refiere a acosar a alguien usando medios electrónicos.

¿Y por qué le pongo a este post la marca de "Seguridad Informática"? Porque hablo de seguridad de información. No tanto de si tu mensaje fue encriptado o lo puede ver cualquier inescrupuloso. La información es poder, y ese poder puede ser usado para causar daño también. Y ni hablar de las leyes. La tecnología avanza a pasos más grandes que los de la legislación, hasta el punto en que lo compararía entre el paso que da un tipo de 2 metros versos el gateo de un bebé.

No quiero ser catastrófico. Me fascina la tecnología. De hecho, trabajo con tecnología, pero también trabajo con personas. Y por eso mismo temo que llegue el día en el que cuando me meta el dedo en la nariz para rascármela, un desconocido me tome una foto, la suba a Flickr y ponga como título "Hombre comiéndose los mocos". O quizás algo peor.

1: Googlear = Buscar en Google. El término ya es aceptado en países angloparlantes.