2 de octubre de 2007

"Wena Naty", o la pérdida de la inocencia de las TI

Hace poco me llegó por un foro amigo el dato de un video en donde aparece una adolescente haciéndole sexo oral a un compañero de colegio. El video es grabado por otro estudiante con la cámara de un celular.

Aparte de la risa que me causó la frase repetitiva que le da el título al video, éste llega como confirmación de lo que pensaba hace meses: La tecnología como instrumento para conectar personas, pero también para hacerles daño.

Hoy en día, el contenido está dejando de ser vertical. Ahora se crea contenido por parte de las personas y para las personas. Publicar texto, fotos, audio y video es fácil y económico. Hasta el punto que mucha gente desconoce el potencial de mal uso que puede generar. A Naty la echaron del colegio. En Estados Unidos ya se googlea1 el nombre de un potencial candidato a un empleo para ver si ha protagonizado algún hecho vergonzoso, o ha posteado algo en su blog que no le guste a la compañía. Incluso ya salió el término "cyberstalking", que se refiere a acosar a alguien usando medios electrónicos.

¿Y por qué le pongo a este post la marca de "Seguridad Informática"? Porque hablo de seguridad de información. No tanto de si tu mensaje fue encriptado o lo puede ver cualquier inescrupuloso. La información es poder, y ese poder puede ser usado para causar daño también. Y ni hablar de las leyes. La tecnología avanza a pasos más grandes que los de la legislación, hasta el punto en que lo compararía entre el paso que da un tipo de 2 metros versos el gateo de un bebé.

No quiero ser catastrófico. Me fascina la tecnología. De hecho, trabajo con tecnología, pero también trabajo con personas. Y por eso mismo temo que llegue el día en el que cuando me meta el dedo en la nariz para rascármela, un desconocido me tome una foto, la suba a Flickr y ponga como título "Hombre comiéndose los mocos". O quizás algo peor.

1: Googlear = Buscar en Google. El término ya es aceptado en países angloparlantes.

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