21 de julio de 2008

La Tiranía de la Correlación Absurda.

Han pasado 3 meses desde mi último post en el BarsaLOG. En ellos han ocurrido cosas muy interesantes, pero de estas la más importante es que ya comencé el cierre de una etapa: La de mi carrera en la universidad.

¿O tal vez no?

Muchas veces he pensado en la posibilidad de seguir una carrera docente, sobre todo motivado por un concepto el cual he estado craneando desde que se me dio la oportunidad de ser profesor auxiliar de introducción a la programación.

Varias veces he visto avisos de postulaciones a cargos de profesor auxiliar, y generalmente tienen los siguientes requisitos:
  • Buen rendimiento en el ramo objetivo (el ramo al cual se postula)
  • Buen rendimiento general
  • No haberse echado ramos en los últimos X semestres
  • Haber cursado X cantidad de créditos
  • etc, etc...

Este tipo de requisitos dan pie a lo que yo conozco como la correlación absurda, que en una frase se define como:

"Un alumno brillante es un buen docente"

Tengo bastante tiempo de experiencia universitaria, y lamentablemente tengo que decirles a los coordinadores docentes y encargados que esta correlación no se cumple siempre, y la mayor parte de las veces, trae consecuencias funestas para los alumnos.

¿Cuántas veces te ha tocado un auxiliar que si bien es un erudito en la materia, no sabe explicar, o tiene mal trato con los alumnos, o no tiene la actitud de querer enseñarles? A mi varias, y de repente me ha tocado rascarme con mis propias uñas para sacar ramos adelante porque simplemente los docentes no son aporte. Y aún peor: Reciben malas evaluaciones en las encuestas docentes, y por apernados se mantienen en el ramo.

O sea, alumnos de excelente rendimiento académico resultan ser un fiasco como docentes. Consideremos la alternativa, que es una de las razones de mi motivación a ser docente: Cuando se me dio la oportunidad de ser profesor auxiliar, no tuvieron mayores inconvenientes en que un alumno con 11 ramos echados y un miserable 5.1 de promedio general de notas fuera auxiliar. Pero resultó que el auxiliar era un tipo motivado, con ganas de enseñar y de que los cabros aprendieran, junto con que ellos podían contar con él cuando lo necesitaran. ¿Resultado? un 6.7 como nota en la encuesta docente1.

No es el único caso. Hace poco me topé en la calle y fui a almorzar con otro caso similar al mío. No es un alumno del "Honor Roll"2 tampoco, pero le puso empeño, motivación y carisma a un ramo de computación para industriales y sacó muy buenos resultados. Lo comentabamos y llegamos a la convicción de que podríamos apostar a que hay varios casos similares.

Pero lamentablemente entre los hijos de la gestión existe una frase la cual tienen casi tatuada: "No se puede gestionar lo que no se puede medir". ¿Cómo se miden la motivación y el carácter? Quizás la capacidad de hacer llegar el conocimiento a los alumnos, con suerte.

1: Encuesta Docente Otoño 2007 - Ramo CC10B Computación I - Escuela de Ingeniería Universidad de Chile
2: Cuadro de Honor